Telepsicología en tiempos de pandemia

Es sabido el impacto que ha tenido la rápida propagación del virus COVID-19 en los servicios de salud mental en el mundo, a causa de la escasa capacidad de respuesta frente a una problemática compleja sin precedentes. De igual manera, este impacto ha alcanzado a la población mundial, no sólo por la pérdida de seres queridos, o el miedo a contraer el virus, sino también por los efectos que medidas como el confinamiento y el distanciamiento social poseen en lo que respecta a la salud mental (Inchausti, MacBeth, Hasson-Ohayon& Dimaggio, 2020). Tales efectos psicosociales directos e indirectos del virus presentaron un gran desafío para la investigación, la práctica y la implementación de políticas públicas en el ámbito de la psicoterapia. La Telepsicología ha sido la herramienta por excelencia utilizada por los psicólogos para readaptar el espacio terapéutico y continuar brindando servicio en la situación de la pandemia. Tal como establecen las reglamentaciones, la práctica de la tele psicología debe poder garantizar seguridad, confidencialidad, eficacia y eficiencia, al igual que la modalidad de atención presencial. Sin embargo, existen desafíos específicos emergentes como resultado de llevar a cabo la modalidad virtual de atención en el contexto del confinamiento. Inchausti, MacBeth, Hasson-Ohayon& Dimaggio (2020) menciona entre los principales, la familiaridad con la tecnología, tanto por parte del terapeuta como del paciente; la adaptación de las intervenciones; el mantenimiento del encuadre; la precisión diagnóstica, la atención y la intervención sobre la dimensión no verbal de la comunicación, entre otros. A su vez, Campbell & Norcross (2018) agregan que los psicólogos deben evaluar el efecto del lenguaje, la participación familiar, las prácticas culturales y las creencias contextuales que pueden alterarse cuando no están cara a cara (p.3). De manera similar, los espacios de formación y entrenamiento de terapeutas se vieron afectados. Supervisores y terapeutas debieron readaptar sus prácticas, en algunos casos sin las competencias necesarias para desempeñarlas de manera virtual (Hames, Bell, Perez-Lima, Holm-Denoma … & E. Hoersting, 2020). La supervisión, especialmente, presenta un desafío a gran escala de manera que las modalidades habituales, como lo es el dispositivo de Cámara Gesell o los espacios grupales no exceden a las medidas de aislamiento social; sin dejar de mencionar los aspectos éticos y legales que están presentes a la hora de poder grabar las sesiones, o contar con la presencia del supervisor en vivo. También, en el artículo, este autor vislumbra la existencia de un riesgo asociado a la proliferación de intervenciones y marcos asociados con un exceso de oferta de asistencia psicológica bien intencionada pero potencialmente no basada en evidencia (p.399). Por este motivo sugiere la importancia de contar con capacitaciones en relación al abordaje psicoterapéutico en contextos de crisis sanitarias, así como también el acceso a espacios de supervisión llevados a cabo por profesionales debidamente calificados, de manera que este factor no recaiga en la disminución de la eficacia y eficiencia que los psicólogos deben poder proveer en el ejercicio de su profesión. Del mismo modo y en otro orden, destaca similar problemática en lo que respecta a las tele-evaluaciones. La guía de la American Psychological Association sobre la teleevaluación psicológica durante la crisis COVID-19 (Wright, A., et al., 2020) resalta la importancia de mantener la fidelidad a la administración de pruebas estandarizadas en la medida de lo posible, o interrumpir dicha práctica con la posibilidad de poder propiciar un espacio de seguimiento durante la pandemia. En lo que respecta a los honorarios profesionales, Hames, Bell, Perez-Lima, Holm-Denoma … & E. Hoersting (2020) refiere que una cierta cantidad de terapeutas ha decidido suspender el cobro por los servicios prestados, mientras que otros profesionales continúan facturándolos. Con el desarrollo de la telepsicología y las medidas de aislamiento social, los psicólogos han tenido que modificar a su vez el medio por el cual adquirir el cobro de sus honorarios, ya sea, utilizar las opciones de pago en línea existentes o solicitar el envío de cheques por correo después de cada sesión, entre otras formas.

López Beltrán, I. (2021). Telepsicología en la pandemia Covid-19: Una revisión sistemática. Uaricha, Revista De Psicología18, 1–10. Recuperado a partir de http://www.revistauaricha.umich.mx/index.php/urp/article/view/357


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